Tu tienes la culpa de mi trizteza,
de mi agonia,
que he sentido,
desde el dia de tu partida.
Ya ni el sueño logro conciliar,
pues solo por ti,
lograba esta locura calmar.
Solo por ti dejaba de respirar,
y el frio aguantar,
toda la ciudad cruzar,
y mis dias y noches,
por ti no paraba de pensar.
viernes, 6 de noviembre de 2009
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